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La revolución de lo cutre: las webs más feas de España mueven un negocio de 137 M

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En los negocios digitales hay varias normas de oro que nadie puede saltarse. Y una de ellas es de las primeras que hay que cumplir: la web de tu negocio debe ser elegante, sencilla, fácil de usar y bien diseñada. Parece lógico, ¿verdad? Pues lo cierto es que algunas no solo pasan olímpicamente de esa norma, sino que, en ocasiones, incluso ‘juegan’ a exhibir una estética muy deficiente.

Los motivos pueden ser varios: quieres dar la apariencia de negocio modesto (cuando en realidad perteneces a un conglomerado de empresas a nivel mundial), el diseño de hace 10 años te funcionó estupendamente (y no quieres cambiarlo ni aunque te apunten con una pistola), etc. Sin embargo, muchas de ellas tienen un punto en común: cuando entras en su web, te preguntas quién ha podido diseñar aquello, pero cuando miras sus cuentas descubres que, tras ese horror visual, hay un negocio de varias decenas de millones de euros. Estas son algunas de esas webs.

Compramostucoche: 74 M de euros

Seguro que conoces Compramostucoche por sus anuncios de TV: un croma puesto de cualquier manera, un concesionario de fondo y una o dos personas, que no tienen mucha pinta de ser actores precisamente, diciéndote que compran tu coche de manera machacona y con un estilo publicitario sacado de hace varias décadas.

Si pensabas que sus ‘spots’ televisivos eran insuperables, espérate a ver su web: un diseño muy precario (por decirlo de manera elegante), una descripción de texto excesivamente larga (que obliga a hacer ‘scroll’) y, en definitiva, una página web que no parece muy adaptada al año 2018.

Pero la sorpresa llega cuando te pones a mirar qué hay detrás de todo este tinglado: la empresa que gestiona Compramostucoche, Vamancia SL, en realidad pertenece a Auto1 Group GMBH, un poderosísimo grupo empresarial alemán que tiene empresas en varios países.

Y no parece que en Compramostucoche pasen hambre, precisamente: según las cuentas presentadas ante el Registro Mercantil, la empresa facturó 75,5 millones de euros en 2017, la mayoría de los cuales, por cierto, son beneficios.

Las cifras de Compramostucoche.es

Facturación (2017) Beneficios (2015) Activo (2015)
75,5 millones 71,9 millones -4.436€

Milanuncios: 11,6 M de euros

Uno de los clásicos de internet en España y una de las historias emprendedoras más interesantes de nuestro país: la de Ricardo García, un empresario que en 2005 montó una web de anuncios que en sus mejores momento apenas contó con ocho empleados.

La imagen de Milanuncios siempre fue medianamente precaria, o al menos eso parecía: un diseño muy sencillo, sin apenas actualizarse con el paso de los años y con una estética en absoluto adaptada a los nuevos tiempos. Sin embargo, la web de este emprendedor español conseguía arrasar y llevarse por delante a su mayor competidor, Segundamano.

Milanuncios, siempre a la vanguardia del diseño web.
Milanuncios, siempre a la vanguardia del diseño web.

Al final, la estética no le impidió a Milanuncios convertirse en un auténtico éxito: en 2014, García vendió su web al grupo internacional Schibsted por 50 millones de euros, que se convirtieron en otros 50 millones si le sumamos las acciones que recibió a cambio.

El éxito también se ha trasladado a las cuentas empresariales: Milanuncios facturó en 2017 nada menos que 11,6 millones de euros. Todo un éxito para una pequeñísima empresa que nació con apenas 3.000 euros.

Las cifras de Milanuncios

Facturación (2017) Beneficios (2016) Activo (2016)
11,6 millones 11,6 millones 10,3 millones

Aurgi: 56 M de euros

Otro de los casos de empresas a medio camino entre lo ‘offline’ y lo ‘online’ que han copado gran parte de su éxito gracias a su publicidad en TV y a una estética… digamos… llamativa.

Y tenemos que reconocer que, en este caso, su publicidad nos tiene cautivados: porque si en 2013 a Aurgi no le tembló el pulso para que la cantante Rebeca les hiciese una canción, en 2015 decidieron subir aún más la apuesta sumando a Mario Vaquerizo a tremendo combo.

En cuanto a la web, no hay más que verla: en Aurgi.com puedes comprar cualquier cosa de manera ‘online’… si eres capaz de superar el más que posible ataque epiléptico que te provoque el diseño de todo su ‘site’.

Es difícil saber qué parte de la facturación de Aurgi corresponde a su negocio físico y cuál al ‘online’, pero en cualquier caso las cifras son demoledoras: la compañía facturó 56,4 millones de euros en 2016 y obtuvo un beneficio de 2,3 millones. Aquí, y ahora, Aurgi está de moda.

Las cifras de Aurgi

Facturación (2016) Beneficios (2016) Activo (2016)
54,6 millones 2,3 millones 30,5 millones

Forocoches: 931.810 euros

A ver cómo decimos esto de manera elegante. Bueno, no hace falta decirlo de manera elegante: Forocoches es seguramente el mayor vertedero que ha dado el internet español en mucho tiempo. Puedes encontrar cosas más o menos interesantes, pero la mayoría de sus contenidos son ofensivos, incitadores de odio e incluso ilegales.

Forocoches no ha cambiado su diseño desde los años del Antiguo Testamento, y el motivo siempre ha sido bastante reconocido por su ‘webmaster’: en una web tan delicada como un foro, un simple cambio de diseño puede descolocar a sus usuarios y acabar con el chiringuito. En cualquier caso, eso no le impidió facturar 931.810 euros en 2016, el último año en que la empresa ha presentado sus cuentas ante el Registro Mercantil. La lógica hace pensar que esas cifras, a día de hoy, habrán aumentado de manera muy visible.

Las cuentas de Forocoches

Facturación (2016) Beneficios (2016) Activo (2016)
931.810€ 534.716€ 2,7 millones

Yobingo: ¿?

En España tenemos un problema con las webs de juego ‘online’. No solo porque su modelo de negocio sea cada vez más cuestionado (sobre todo en el caso de las apuestas ‘online’), sino también porque rara es la web de este tipo que, aunque sea española, no haya optado por instalar su sede fiscal en Gibraltar o en algún país con unas condiciones tributarias mucho más ventajosas.

Hay algunas excepciones, entre las cuales se encuentra Yobingo. Con su web nos pasa algo similar a la de Aurgi: serás capaz de hacer bastantes cosas ahí dentro siempre y cuando no seas susceptible de colapso al presenciar semejante galería visual llena de colores, ‘banners’ llamativos y ‘gifs’ animados que te preguntan por qué no te has gastado ya tu sueldo en cualquiera de los juegos que te ofrece. Y bien, ¿cuánto dinero gana Yobingo? Es imposible de saber: la empresa que gestiona esta web, Bingosoft SA, fue fundada en 2011 pero no hay constancia de que haya presentado sus cuentas al Registro Mercantil. Tras ella se encuentra el grupo empresarial británico QSB Gaming Limited.

¡Juega ahora! ¡Juega! ¡Que juegues, maldita sea!

“El ‘no diseño’ es intencionado”

Pero no pequemos de inocentes: ¿qué hay detrás de esta estética? ¿Realmente nadie en estas empresas se ha dado cuenta de que sus webs son más propias de hace 30 años que de pleno 2018? ¿Es una cuestión de imagen? ¿Se trata de algo buscado?

El especialista en diseño digital y experiencia de usuario Juan Leal nos despeja algunas dudas: “No siguen las tendencias más actuales, de eso no cabe duda, pero tengo la sensación de que la gente está dispuesta a ‘perdonar’ ciertos fallos. Este tipo de interfaces las considero ‘herramientas’, ya que cumplen de manera bastante decente con la función para la que han sido diseñadas: comprar un coche de segunda mano, encontrar tu casa de alquiler o las entradas para un concierto al precio más bajo posible. Creo que no todos los negocios podrían encajar bajo este paraguas de ‘diseño espartano”.

Y es que, “a nivel psicológico, esa percepción que muchas de ellas transmiten de cutres y poco preocupadas con el diseño consigue atraer a más usuarios, a aquellos que se consideran con poca experiencia digital, porque da igual dónde toques, no va a pasar nada, te lo puedes ‘cargar’ sin problemas“. Además, “es cierto que su apariencia puede transmitir que lo que hay dentro es barato. Pero no creo que exista detrás un único motivo, es la suma de pequeños detalles”.

En el caso de Milanuncios, por ejemplo, “desde que fue adquirido por Schibsted ha ido realizando pequeños ajustes, pero muy sutiles, la filosofía de un diseño visual espartano y básico se mantiene. Creo que no están dispuestos a arriesgar la cantidad de tráfico que tienen por tener un diseño impecable”.

El experto, en definitiva, lo tiene más claro: “Muchas de estas webs, efectivamente, buscan ese ‘no diseño’. Es algo intencionado“, asegura.

La cosa está clara. Un buen diseño siempre es deseable para cualquier empresa que tenga en internet gran parte de su negocio, pero hay algo mucho más importante: el dinero que entra cada mes en la cuenta del banco. Y si para conseguir que haya dinero hay que renunciar al diseño o incluso provocar que sea estrambótico… pues bienvenido sea.

Via: El Confidencial

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El antes y después tras la llegada de Amazon, Netflix y las tecnológicas: cómo los upfronts reflejan el cambio radical del mercado televisivo

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Todo está cambiando en la industria del entretenimiento, que cada vez la vemos más fusionada con la tecnológica y la digital desde el usuario hasta las esferas de negocio. El pasado 13 de junio supuso un antes y un después para el mercado cuando se aprobó la fusión (adquisición) titánica de AT&T y Time Warner resultando en una mega corporación que, en un Estados Unidos donde se ha eliminado la neutralidad en la red, es dueña a la vez de productoras (Warner), distribuidoras (CNN, HBO) y proveedores de cable e internet (AT&T, Direct Tv).

El cambio es y seguirá siendo brutal, y resulta casi inabarcable analizar todos los aspectos de la industria que se ven tocados y afectados, empezando por nosotros los espectadores-consumidores. Pero hay una parcela concreta, una que casi suena arcaica pero que ha tenido su habitual protagonismo anual recientemente, que nos sirve como representación de cómo todos estos cambios se refleja en el mercado televisivo: los upfronts.

Bye, Bye, Publi

En este evento que ocurre cada mayo en Estados Unidos, las cadenas y distribuidoras anuncian su alineación de programas para la temporada siguiente, presentando títulos nuevos, producciones que vuelven y la programación semanal con la que arrancarán el otoño. ABC, CBS, NBC, FOX y CW, las cinco grandes cadenas en abierto del país, cuyo modelo se ha sustentado tradicionalmente con la publicidad, son las grandes protagonistas del evento.

Resumiendo mucho, el objetivo principal es la venta anticipada (de ahí lo de upfront) de esos huecos publicitarios a los anunciantes. No sorprenderá a nadie saber que el factor esencial en esa acción de compra-venta siempre han sido los datos de audiencia. Las cadenas monetizan el número de “ojos” que tienen sus programas en las diferentes franjas horarias, teniendo en cuenta también los perfiles demográficos (siendo el más importante el que va de los 18 a los 49 años).

¿Qué ha pasado en estos últimos años con la llegada de los servicios de streaming, la televisión a la carta, Youtube, las redes sociales y los dispositivos móviles? Que “los ojos” se han ido.

programas mas vistos usa FUENTE: TVBYTHENUMBERS. Ranking de audiencia con la media obtenida de la emisión de Sept. 25, 2017 a May 23, 2018.

En la temporada pasada (2016/2017), de los diez programas más vistos (por millones de espectadores), la mitad son deporte y actualidad, y la media de espectadores en las franjas de máxima audiencia apenas llega a los 5 millones de espectadores. La situación se presenta más dramática si nos fijamos en la franja que más importa. El deporte gana aquí un puesto más del top 10, y la media del prime time se queda en los 1.08 puntos, lo que significa que sólo el 1,08% de la población total medible (304 millones aproximadamente según los datos que maneja Nielsen) de 18 a 49 años ve la televisión en directo en las horas de máxima audiencia.

Si la audiencia en directo ya no es una apuesta segura y los perfiles que buscan las marcas ya no están en televisión, ¿cómo mantener un modelo de negocio basado en la publicidad? Pues malamente.

En las últimas temporadas habían tomado mucha relevancia los datos del visionado en diferido, es decir, los espectadores que tiran de dispositivos de grabación (DVR) o streamings de las cadenas para ponerse al día. Es importante no tanto de cara a los anunciantes (la publicidad se puede saltar fácilmente) sino para entender mejor qué programas interesan y se pueden explotar por otros medios. Pero incluso teniendo en cuenta los datos del diferido de los siguientes 7 días a la emisión en directo, los números sólo suman entre 1,1% y 1,6% de media. Según un estudio de Hearts & Science, casi la mitad de los adultos de 22 a 45 no vio nada en televisión (ni abierto ni cable) en 2017. Y atención a la siguiente gráfica.

edad espectadores
Edad media (¡media!) de los espectadores en televisión de las series más vistas de la temporada pasada.
Por cierto, la serie de cadena en abierto con la media más baja es ‘Riverdale’ (CW) con 37,2 años. FUENTE: THE NEW YORK TIMES

Recapitulemos. Si la audiencia en directo ya no es una apuesta segura y los perfiles que buscan las marcas ya no están en televisión, ¿cómo mantener un modelo de negocio basado en la publicidad? Pues malamente.

Algunos anunciantes (como las farmacéuticas o los productos de cuidado personal) valoran estos perfiles. Además, las cadenas últimamente están vendiendo la posibilidad de la llamada “publicidad programática”, que tira de algoritmos (y de todos los datos que nos espían) para una personalización y localización extremas de tal forma que dos vecinos puerta con puerta podrían ver una publicidad totalmente diferente aun viendo el mismo programa. Esto optimiza el CPT y el ROI [1]. Otra estrategia de las cadenas en estos upfront ha sido presentar una parrilla de otoño sólida formada principalmente por títulos asentados, dejando la mayoría de novedades para midseason (es decir, 2019).

[1] CPT (cost per thousand) es una de las medidas que se utilizan para establecer los precios de los anuncios, en este caso sería el coste por cada millón de espectadores potenciales. El ROI (return of investment) es un cálculo que habla de cómo se optimiza la inversión. A más ROI, más efectivo es cada dolar invertido. Simplificando mucho.

inversión publicitaria
INGRESOS PUBLI

A todo esto habría que añadir los cambios de los hábitos del consumo. El espectador quiere elegir cómo y cuándo, el visionado en maratón está cada vez más extendido y los cortes publicitarios (que en EEUU son absolutamente demenciales) se toleran cada vez menos. Las cadenas han reaccionado anunciando una intención de reducir el tiempo publicitario, prometiendo a las marcas que repercutirá en más notoriedad para ellas; pero claro, también subirán los precios (algunos anunciantes hablan de que NBC, por ejemplo, ha aumentado sus tablas en un 50%).

El primetime sigue teniendo mucho atractivo para los anunciantes pero los intereses y necesidades de la publicidad chocan de lleno con la realidad de la cultura del entretenimiento y de las preferencias de los espectadores. La conclusión a todo el asunto publicitario es que el modelo tradicional ya no funciona, y no porque la gente consuma menos vídeo. Todo lo contrario. Se consume mucho más, en los móviles, los portátiles, las tablets, las Smart TVs o cualquier dispositivo conectado, y la inversión publicitaria se está yendo allá donde están los “ojos”. [2].

[2] Dejo un apunte offtopic para reflexionar. Me pregunto cuánto tardarán los anuncios en dar importancia al audio y tratar de llamar la atención (de forma creativa, no subiendo el volumen) en ese aspecto. Como diría Michael Scott, no hay una página de Wikipedia que hable de estadísticas de porcentaje de espectadores que miran el móvil durante los anuncios, pero apostaría a que el dato es notable. Tanto que, leyendo lo que se paga con los anuncios, una no puede evitar pensar en lo que les cuesta que “oigamos” sus anuncios.

Integración verticalérrima

Tradicionalmente, las cadenas (distribuidoras en televisión) adquirían los derechos de emisión del contenido de las productoras para su explotación en parrilla, incluyendo repeticiones y avances como las plataformas online de “puesta al día” en los siguientes 7 días (catch-up). A su vez, vendían los huecos de publicidad de la emisión de ese contenido. Las productoras por su parte financiaban y sacaban beneficio no sólo de negociar con cadenas sino también por otros medios como la sindicación (reposiciones en canales locales), la venta internacional o, más recientemente, la venta de licencia a servicios de catálogo por streaming.

Sin embargo, con el panorama de audiencia-publicidad actual, el modelo se está renovando cada vez más drásticamente y una de las respuestas ha sido potenciar la integración vertical. Resumiendo y simplificando, la idea es que todo quede en casa y la compañía tenga la capacidad de explotar sus producciones en los diferentes estadios del negocio.

Yo creo una serie, la emito en una de las cadenas de mi corporación, la vendo en mis franquicias internacionales y la exploto en mi servicio de streaming. Con el espectador tan disperso y la economía tan globalizada y fragmentada, la tendencia lógica es a proteger la propiedad intelectual para poder explotarla según oportunidad y/o necesidad.

propiedad Porcentaje de nuevas producciones que pertenecen a la compañía madre de cada cadena. FUENTE: THE WALL STREET JOURNAL.

La tendencia ya se apreciaba claramente en los upfront del año pasado y se ha potenciado aún más en este. Prácticamente todas las series nuevas para la próxima temporada están producidas (y si no están co-producidas) dentro de la casa de la network correspondiente. En NBC todas son de Universal salvo ‘Manifest’ (Warner), en CW todas son de alguna de sus dos dueñas (CBS y Warner), y en ABC y CBS tienen una combinación de mayoría propias y algunas ajenas o co-producidas.

“Cada año las cadenas quieren renegociar las licencias a la baja como condición para renovar una serie. Es una tendencia que ahora está más prevalente que nunca. No dudamos que las cadenas están en un momento difícil, pero los costes del estudio y los déficits de producción no dejan de aumentar, por lo que la carga de estas licencias reducidas acaba cayendo por completo en el estudio. Seguir reduciendo es más que frustrante, es doloroso e injusto”. Kurtzman.

Hubo un tiempo en el que los derechos de una serie subían automáticamente cada año. La longevidad y el éxito se premiaban con más ingresos. Pero como se aprecia en las declaraciones de Howard Kurtzman (20th Century Fox Televisión) sobre estas líneas, ahora es al contrario. “Las grandes networks están pidiendo tales concesiones en todas las áreas de distribución que prácticamente quieren las series gratis“, lamentaba otro jefazo de forma anónima.

Las negociaciones se están endureciendo con las producciones de fuera de la casa, y dar luz verde a una nueva producción ya no tiene como prioridad la creencia de que funcionará bien en parrilla. El propio CEO de CBS Leslie Mooves admitía que el back end es ahora mucho más importante que el front end. Es decir, que el gran peso está en los posibles ingresos de la explotación fuera de parrilla: servicios de streaming y otras plataformas digitales, ventas internacionales o explotación de la propiedad intelectual (esto es, reboots, spin offs, remakes, adaptaciones, etc.). Tiene sentido cuando pensamos en cuánto cuesta conseguir ahora un éxito en televisión en abierto; la integración vertical también significa que el fracaso te lo comes tú.

El pasado marzo salía un estudio de 7ParkData que aseguraba que el 80% de los visionados de Netflix en EEUU pertenecía a contenido licenciado y solo el 20% a producción propia. Aunque sea difícil confirmarlo sin datos oficiales de Netflix, está claro que los productores de contenido aún pueden explotar esto. Será interesante conocer el dato el año que viene cuando Netflix tenga muchos más originales y el resto de majors de entretenimiento estén preparando sus propios catálogos de streaming (HBO o CBS All Access son dos ejemplos ya existentes).

¿El contenido es el rey?

Roseanne Show Reboot Ap Jef 180322 Hpmain 12x5 992 ‘Roseanne’, uno de los exitazos más efímeros vistos en televisión.

Audiencias, explotación, licencias, venta… Todo frío dinero. ¿Qué pasa con el contenido? No hay muchos cambios en este área. El hollywood más generalista siempre han tendido a replicar los éxitos del pasado y este año no ha sido diferente en el área de las networks, aunque sí que lo han aplicado con cierto twist.

En lugar de hincharse a remakes y spin-offs (tenían bastantes entre las opciones pero solo un 21% de las finalmente aprobadas viene de propiedad intelectual existente), la respuesta al éxito de ‘Roseanne’ y ‘Will y Grace’ ha sido el alzamiento espectacular de las comedias multicámara [3]. También hay mucho drama sentimentaloide en la línea de la exitosa ‘This is us’ y la ración habitual de procedimentales profesionales (abogados, policías, médicos…).

[3] Las sitcom multicámara son las comedias tradicionales americanas. Esas con pocos personajes, pocos escenarios, público en directo y risas enlatadas.

El contenido sigue siendo muy importante, pero la forma en la que llega al espectador es cada vez más importante.

La verdadera batalla encarnizada actual la encontramos en la adquisición de talento. Muchos ejecutivos de cadenas y productoras hablan de cómo Netflix ha seguido cambiando dramáticamente el juego con esas cifras de siete ceros con las que compra el talento. Lo decía la nueva jefaza de contenido de Prime Video Jennifer Salke, “soy consciente de la batalla por el talento y creo que es algo real. Todo el mundo va a intentar tener la máxima propiedad posible y aquel que tenga más juguetes, gana“.

Al talento, talonarios

Berlanti Greg Berlanti, productor de ‘Arrow’, ‘The Flash’, ‘Supergirl’, ‘Blindspot’, ‘Riverdale’, ‘Black Lightning’, todas en activo, y con más proyectos en marcha

Netflix firmó un contrato de 300 millones de dólares por tres años con Ryan Murphy (American Crime Story: The people v. O.J. Simpson, American Horror Story, Feud) y de 100 millones estimados y por cuatro años para Shonda Rhimes (Anatomía de Grey, Scandal). Después llegaron las noticias de inversiones millonarias de Amazon (250 millones sólo por los derechos de ‘El señor de los Anillos’) y además tiene a Robert Kirkman (The Walking Dead), Amy Shermann-Palladino (Las Chicas Gilmore, The Marvelous Mrs. Maisel), Jill Soloway (Transparent) o Jordan Peele (Moonlight). Apple ha firmado con Oprah y dice que va a gastarse mil millones de dólares en 2018 en producción propia.

Greg Berlanti (que tiene media CW entre todas sus series de superhéroes) ha firmado con Warner, Amy Seimetz (The Girlfriend Experience, Atlanta) ha firmado con FX y se rumorea que Netlfix va detrás de creadores como Seth MacFarlane (Padre de Familia, The Orville) o Steve Levitan (Modern Family). El tema al parecer se ha ido de las manos, con algunos estudios ofreciendo cantidades de nueve cifras a gente que ni siquiera había creado algo exitoso.

Quien tenga más juguetes gana

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Con este percal supongo que se entiende mejor todos los intentos (y éxitos) de megafusión que estamos viendo estos días. AT&T se ha fusionado con Time Warner [4]. Comcast y Disney quieren FOX. Comcast también va detrás de Sky, por poner algunos ejemplos notorios. Cuando necesitas bolsillos muy profundos para competir con gigantes como Amazon, Apple o Netflix; cuando quieres muchas propiedades intelectuales para explotarlas en todas las diferentes ventanas, se comprende mejor la reacción de hacer un megazord. Las compras y fusiones han existido siempre pero el tamaño empieza a ser preocupante y el oligopolio cada vez más reducido, lo que dificulta y encarece las cosas al consumidor.

[4] Algo que no se pensaba que llegaría a buen puerto y que resulta especialmente problemático cuando pensamos que la neutralidad en la red ya no existe en EEUU y que ahora la misma mega corporación es dueña de la producción, la distribución y los proveedores de internet y satélite. Esto pretende hacer frente al modelo end-to-end (extremo a extremo) de servicios como Netflix, que va directamente al consumidor saltándose a los cines, las televisiones y los operadores de cable.

El contenido sigue siendo muy importante, pero la forma en la que llega al espectador es cada vez más relevante. Cada vez se demandan más opciones y más flexibilidad. Las fronteras que antes separaban el entretenimiento, los medios, la tecnología y la industria de la telecomunicación cada vez están más difusas. Las majors ya no sólo quieren la propiedad intelectual y el contenido, también quieren ser dueños del talento. No sé si será muy sano que el talento se considere una propiedad y bueno para el marketing, pero al menos reconforta verlo valorado.

Los modelos de negocio se están reinventando, los orígenes de los ingresos se diversifican y la escala está creciendo a unos niveles probablemente insostenibles. La industria del entretenimiento está mutando a pasos agigantados y quizá pueda parecer que esto nos pilla lejos, pero está todo tan globalizado que es algo que nos afecta directamente.

Logos Plataformas Streaming 1

Las paredes que protegían la distribución local del producto internacional fueron derruídas por la entrada de los servicios de streaming que llevan directamente el contenido al espectador. Aunque aún existe cine y series en el sistema de ventanas (pasando primero por el formato físico, por la televisión de pago después y llegando finalmente a las cadenas en abierto), esto va a ser cada vez menos frecuente cuando la venta de licencias se convierta en una excepción y las grandes compañías exploten el contenido en sus propios servicios de streaming.

Disney ya anunció que estaba preparando el suyo propio, y no será la única. El debate más encarnizado en la industria actualmente tiene que ver con los exhibidores, ya que el consumo digital convierte la simultaneidad de ventanas en una necesidad, sobre todo en cierto tipo de producciones (cine de autor, indie). Pero la tendencia general, al menos por parte del consumidor, va hacia ahí. Veremos si el mercado responde.

Como espectadores todo tiene sus ventajas e inconvenientes. Tendremos para elegir entre mucha oferta pero cada una con contenido exclusivo (seguramente emerjan ofertas de packs), y el hecho de que las grandes corporaciones funcionen totalmente en vertical es algo que puede perjudicar mucho al espectador, ya que se elimina cierto tipo de competencia. En fin, lo que está claro es que vivimos tiempos convulsos pero muy interesantes.

Via: Xataka

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La historia del Black Friday y la policía que lo bautizó ¿Por qué se llama así?

Colpaso de calles en Philadelphia

El día con el mayor número de ofertas de todo el año tiene un origen un tanto difuso. Sin embargo, si quieres saber de dónde viene el nombre, tan sólo tienes que seguir leyendo.

En principio el negro, para la mayor parte de las culturas occidentales, es un color negativo. Cuando vamos de luto vamos de negro, el gato negro es el de la mala suerte y los días trágicos son días negros. Entonces, ¿por qué el día con las ofertas más interesantes del año se llama viernes negro?

A pesar de parecer contradictorio tiene una explicación bien sencilla. Pero antes, un poco de historia. En los EE.UU. de la segunda mitad de s. XX el consumismo y el capitalismo eran casi religión. Casi todos los eventos importantes tenían ligado un acto consumista con ellos: regalos en navidad y san valentín, el día del padre o la madre, vacaciones, etc. Sin embargo, existía un día en el cual, en principio, tan sólo se reunía la familia: Acción de Gracias.

Algunos comerciantes se dieron cuenta de algo muy particular. Muchas familias aprovechaban ese día para juntarse y darse los regalos de navidad en caso de que en las fiestas tuviesen que ir con la otra parte de la familia, algo muy común y que nos ha pasado a todos. Muchos de esos regalos eran sobres con dinerito, lo típico que hacen los abuelos.

Es por eso que algunos comerciantes vieron la oportunidad de hacer algo de negocio pensando en que si hacían un descuento suculento podrían conseguir algunos de esos sobres. Así pues, muchas tiendas pasaban ese día de números rojos a números negros, que en inglés, como ya todos sabemos, se dice black. Y de ahí viene el Black Friday.

Al menos esta es la teoría más extendida y aceptada por todos.

Sin embargo hay otra historia que, aunque está relacionada, es mucho más oscura.

La tormenta perfecta

Todo parece indicar que en el año 1966 en Philadelphia sucedieron una serie de acontecimientos que harían fijar el nombre de Black Friday en las mentes de muchos, sobre todo de los policías de la ciudad.

Policía de Philadelphia

 

Como era ya tradición, a la ciudad retornaban miles de coches de familias que vivían fuera. Además muchísima gente de los pueblos de alrededor iban al centro para aprovechar las ofertas y hacer las compras pre navideñas. Así que ahora tenemos a miles de coches y familias con atascos y colas para entrar a centros comerciales. Por supuesto, el tiempo no acompaña.

Por si esto fuera poco, el partido anual entre ejército de tierra y armada se jugaba el fin de semana de Acción de Gracias en Philadelphia por lo que hay que sumar a un montón de militares campando por la ciudad en actitud festiva.

Por todos estos motivos, la policía de Philadelphia en 1966 llamó al viernes después de Acción de Gracias, “Black Friday”. La idea detrás del término era desmoralizar a la gente y que se quedasen en casa y, de esa manera, hacer un poco más llevadero el caos de tráfico y gente en las calles. Sin embargo el resultado acabó siendo diametralmente opuesto.

Más de 50 años después nos encontramos con que al otro lado del charco ya hemos adoptado la expresión con facilidad. En Europa, y el resto del mundo por qué no decirlo, ya hablamos de Black Friday como si nada y abrazamos las ofertas que nos lanzan las cadenas de tiendas como si fueran familiares a los que hace tiempo que no vemos.

Via: El Español

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Qué es ser un influencer y cómo se llega a serlo

Un influencer es una persona que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto y que por su presencia e influencia en redes sociales puede llegar a convertirse en un prescriptor interesante para una marca. Un claro ejemplo de esta figura mediática es el caso de los youtubers, personas normales y corrientes que se han hecho un hueco en el mundo de la fama gracias a una cámara de vídeo y a mucho ingenio.

Claro, cuando llega una compañía con una gran inversión en su departamento de marketing y ve que una persona como un youtuber tiene millones de subscriptores y de visitas en sus vídeos, encuentra una fuente potencial de influencia para poder dar a conocer su marca y obtener beneficio. Y es que, de este modo, tanto marcas como influencers se lucran con este sistema siendo el público y los usuarios el motor de todo este sistema.
Los influencers y el marketing

Pero llegados a este punto puedes preguntarte, ¿qué aportan los influerces en el marketing?

Los influencers ponen cara a las marcas. Por tanto, aportan humanización, una cercanía y, de este modo, sirven para romper las barreras de la seriedad y la frialdad que suelen caracterizar la relación entre una marca y sus usuarios.
Eliminan el ruido. Filtran la cantidad de información que existe en la red.
Ofrecen una repercusión que, de intentar conseguirse por otros medios, sería complicada y costosa. Los influencers ya cuentan con una legión de seguidores, por lo que no tienen que movilizarlos, sino simplemente presentarles el contenido que quieren transmitir.
Aportan una vía nueva de comunicación. Un mismo mensaje puede transmitirse de muchos modos y, en función de cómo se haya comunicado, puede llegar al receptor y percibirse de maneras distintas. Por eso, cuando las marcas confían en un influencer le hacen entrega del contenido del mensaje que ha de transmitir, pero el cómo lo haga ya depende de él, que tiene que ser fiel a su estilo personal.
Pueden aportar a la marca una especie de reportero. Muchas empresas utilizan a sus influencers de cabecera para cubrir eventos. De este modo, ganan comunicación en tiempo real poniendo todo el socialmedia a su disposición.

Tipos de influencers

No todos los influencers son iguales. Identificar sus diferencias, motivaciones y formas de actuar es el primer paso para poder implantar estrategias eficaces de marketing y comunicación. Por ello, vamos a repasar los seis tipos de influencers más populares en las redes sociales.

El healthy: la mayor conciencia social sobre la importancia no solo de llevar una buena alimentación o realizar ejercicio físico, sino también de mantener un estilo de vida beneficioso en todos los ámbitos, ha dado lugar a este tipo de influencers. Hannah Bronfman es una de las más conocidas y más de 300.000 personas siguen sus consejos sobre salud.

El colaborativo: el entretenimiento o la comedia ya no son cosa de una sola persona. Cada vez es más frecuente ver a los youtubers juntarse para colaborar en la creación de nuevos vídeos y aglutinar seguidores en torno a sus canales. Así lo hace Jake Paul cada día creando contenido que ven más de 18 millones de personas y que siguen muy de cerca marcas como Coca-Cola o Dunkin’ Donuts.

El estiloso: estas personalidades se han convertido en iconos de la moda añadiendo su personalidad y estilo propios más allá de las marcas. El éxito arrollador de este tipo de influencers, como Jenn Im que cuenta con 1,3 millones de seguidores en Instagram ha atraído la atención de marcas como ColourPop, Target o GQ.

El gamer: los videojuegos aglutinan a un público muy característico y, sobre todo, muy fiel. Es por ello que este campo resulta un mercado muy atractivo para las marcas que quieran lograr el engagement de los gamers y por el que Tinder o Red Bull ya apuestan. Matt Haag, con el alias Nadeshot, ha conseguido reunir en torno a su contenido de YouTube a 2,7 millones de fanáticos.

El cocinero: la gastronomía y la cocina ha adquirido una nueva percepción acercando el placer culinario al público más joven. Con el surgimiento de figuras como la de Rosanna Pansino, son cada vez más los amantes de la cocina y sobre todo, de la repostería creativa. Barilla, Subaru, Dysh o Hormel se han interesado por esta categoría que aglutina a millones de seguidores en las redes sociales.

El aventurero: los influencers que se agrupan en esta categoría, como Jackson Harries, convierten sus andanzas por el mundo en auténticas historias y narrativas que han enganchado a 1,8 millones de usuarios durante 3 años. Un diario de viaje y de experiencias que Marriott o Skype han querido aprovechar.

Cómo ser influencer

Existen varias formas y consejos con los que llegar a ser un influencer y hoy vamos a ver algunos de los más conocidos.

Compra followers: como lo lees. Con tus 200 followers no llegas a ninguna parte, así que lo mejor es que entres a cualquier página de compra de followers y te hagas con un buen pack. 1.000 no son suficientes, empecemos fuerte: 25.000. No obstante, no es lo mejor que puedes hacer. Es el camino corto y puede no llevarte a ningñun sitio.

Menciona todas las marcas que puedas: de lo que sea. Necesitas visibilidad, así que tendrás que ser expeditivo con esto. Que no te importe que tu timeline se acabe pareciendo al mono de un piloto de Fórmula 1. Así das a entender que eres alguien importante

Dale duro a las frases motivacionales: no te llevará más de 20 minutos por la mañana buscar una web genérica llena de citas y frases motivacionales, copiar unas diez, pongamos, y programarlas a lo largo del día con herramientas como Hootsuite o Buffer. Ahí, buscando el retuit fácil.

Da conferencias: para darte a conocer, las conferencias son un medio que te puede ser muy útil. Muchas universidades dan la posibilidad de alquilar sus salones de actos a precios que rondan los 100 o 300 euros y que cualquiera puede alquilar.

Via:  El Mundo

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11 septiembre, 2017 · 22:54