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Bellum Media, es una Agencia Interactiva de Servicios Plenos, especializada en Marketing en Buscadores (SEM y SEO), Gestión de Campañas de Enlaces Patrocinados (SEM) y posicionamiento natural en buscadores (SEO); asi como en la explotación de las nuevas posibilidades de Internet (Televisión IP, Redes Sociales, Web 2.0, etc.)

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Los ciudadanos comunes que alguna vez se han visto envueltos en procedimientos judiciales sabrán que ante una sentencia negativa, por arbitraria o incluso despótica que les parezca, poco más puede hacer que recurrirla y cruzar los dedos. Si esto tampoco surte efecto, no queda otra que envainar la espada y lamentarse de lo injusto del resultado.

Sin embargo, esa es la justicia de andar por casa, la de la gente corriente. Los hay que cuando el árbitro pita en su contra tienen la capacidad de cambiar las normas del juego e incluso al propio árbitro. Gente que puede acercarse al árbitro, arrancarle el silbato de la boca y decirle a la cara: “usted aquí ya no pita más”. Es por esto por lo que, tras cada partido perdido por quien no admite ni una derrota, vemos cómo las leyes dan giros de 180 grados, comienzan a decir A donde decían Z y aparecen órganos administrativos sustituyendo a jueces que pitaban lo que no tenían que pitar.

Quien haya seguido de cerca la batalla legal emprendida por las empresas titulares de los derechos de propiedad intelectual verá con claridad un patrón recurrente: a cada derrota judicial sufrida por estas empresas le ha seguido una más o menos inmediata reforma legal que impedía que esto volviera a pasar en el futuro.

El trabajo de presión del lobby de la industria no solo ha permitido que se fabriquen leyes a medida de sus intereses, sino que además sus responsables vienen aireando esos logros abiertamente. Así, José Manuel Tourné, director de la recientemente extinguida Federación Antipiratería, decía a Público que en sus inicios eran conscientes de que “había que cambiar la legislación” y se congratulaba de haberlo conseguido habiendo escrito ellos “párrafos enteros” que son ahora ley “para distintas legislaciones”.

Pues bien, la aparición del artículo 13 de la Directiva de Copyright, de inminente aprobación definitiva, es un nuevo remiendo a ese traje lleno de parches a demanda en el que se ha convertido la legislación de propiedad intelectual. La razón por la que este nuevo apaño del legislador ha conseguido levantar las cejas de los cada vez más escarmentados ciudadanos es que en esta ocasión ataca a lo que se considera la esencia misma de internet.

Si internet tiene una esencia es sin duda que sus usuarios no son consumidores pasivos de contenidos como ocurre con la televisión, la prensa o la radio, sino que tienen la doble condición de productores y consumidores. Los foros, la

Si internet tiene una esencia es sin duda que sus usuarios no son consumidores pasivos de contenidos como ocurre con la televisión, la prensa o la radio, sino que tienen la doble condición de productores y consumidores. Los foros, la Wikipedia, YouTube, Tumblr, Twitch, Twitter, Facebook, Instagram y los múltiples sitios de internet que son réplicas o antecedentes de todos ellos se caracterizan precisamente porque los usuarios no solo leen, ven o escuchan sino que también son los que aportan los textos, los vídeos, las fotos y los audios. Es esa interacción libre entre usuarios la que, con las publicaciones continuas y masivas de estos, crea el contenido completo de esos sitios.

Hasta ahora el legislador europeo consideraba importante preservar ese espacio de interacción que caracteriza a internet y para protegerlo regula la situación del siguiente modo: a los intermediarios que ofrecen un servicio de alojamiento de contenidos aportados por sus usuarios (los ya dichos foros, Facebook, Instagram, etc.,) se les exime de la obligación de supervisar previamente cada uno de los millones de contenidos aportados. De lo contrario no solo supondría un sistema de moderación previo de cada contenido recibido que resulta técnicamente inviable en la práctica, sino que además acaba con la propia naturaleza del servicio, que se basa precisamente en la inmediatez de las publicaciones y en que estas son decididas por sus verdaderos emisores: los propios usuarios. Basta con imaginar un sistema de control previo y constante de los contenidos que se pretenden publicar por los usuarios en sitios como Twitter, Instagram o YouTube para entender hasta qué punto eso acabaría con lo que es esencial en todos ellos.

El control de los contenidos por parte de estos intermediarios se hace hoy en día después de ser publicados. Quien los aloja responderá legalmente por ellos si no los retira con diligencia una vez tengan conocimiento de su existencia, por ejemplo, por ser reportados por usuarios o el propio titular del derecho.

Sin embargo, ese sistema hace que internet permita que millones de usuarios se conviertan en emisores de sus propios contenidos a través de distintas plataformas, lo que no es del agrado, entre otros, de las empresas titulares de los derechos de propiedad intelectual, que prefieren un medio unidireccional como la televisión, en el que hay muchos espectadores y muy pocos emisores a los que poder pasarles la factura mensual por el uso de su repertorio.

Es precisamente ese camino el que emprende el artículo 13 de la Directiva de Copyright, cuando convierte a los intermediarios alojadores de contenidos en proveedores de contenidos y, por tanto, en responsables y emisores de cada uno de ellos. Teniendo en cuenta ese cambio de naturaleza, y por la cuenta que les trae, los servicios que tengan contenidos aportados por sus usuarios tendrán que filtrarlos y supervisarlos porque a todos los efectos será como si los hubieran seleccionado y subido ellos mismos.

Pese a que los grandes propietarios de servicios de alojamiento como YouTube se presenten ahora como defensores de la libertad de expresión con su oposición al artículo 13, el miedo que suscita esa norma surge precisamente de que todos sabemos que su actuación como empresa a la hora de decidir qué contenidos entran se regirá por la pura y simple lógica mercantil y contable, borrando o rechazando la publicación de todo lo que no le merezca el riesgo económico que supone cualquier procedimiento judicial. Contenidos que usen fragmentos de obras intelectuales pero que son completamente lícitos por ser paródicos, educativos, críticos o simplemente inocuos, quedarían fuera precisamente porque a empresas como Google tampoco les importa tu libertad de expresión, sino sus cuentas anuales, y si tienen que decidir entre tus derechos o librarse de un riesgo legal por pequeño que sea, todos sabemos lo que será elegido.

Pese al inesperado varapalo recibido hace unos días en el Consejo Europeo por el voto en contra de 11 países al texto propuesto por su presidencia temporal, las expectativas de que la situación dé un giro de 180 grados no son muy realistas, fundamentalmente porque no existe una movilización social que haga un contrapeso significativo a la presión ejercida por la industria de los contenidos. El ambiente que se respira es el de la tranquilidad de los que ni se plantean la posibilidad de perder unos derechos que están seguros de que siempre estuvieron ahí y que fueron regalados generosamente. Es decir, el ambiente calmado, despreocupado y escéptico ante cualquier señal de alarma que precede a todo recorte de libertades.

y los múltiples sitios de internet que son réplicas o antecedentes de todos ellos se caracterizan precisamente porque los usuarios no solo leen, ven o escuchan sino que también son los que aportan los textos, los vídeos, las fotos y los audios. Es esa interacción libre entre usuarios la que, con las publicaciones continuas y masivas de estos, crea el contenido completo de esos sitios.

Hasta ahora el legislador europeo consideraba importante preservar ese espacio de interacción que caracteriza a internet y para protegerlo regula la situación del siguiente modo: a los intermediarios que ofrecen un servicio de alojamiento de contenidos aportados por sus usuarios (los ya dichos foros, Facebook, Instagram, etc.,) se les exime de la obligación de supervisar previamente cada uno de los millones de contenidos aportados. De lo contrario no solo supondría un sistema de moderación previo de cada contenido recibido que resulta técnicamente inviable en la práctica, sino que además acaba con la propia naturaleza del servicio, que se basa precisamente en la inmediatez de las publicaciones y en que estas son decididas por sus verdaderos emisores: los propios usuarios. Basta con imaginar un sistema de control previo y constante de los contenidos que se pretenden publicar por los usuarios en sitios como Twitter, Instagram o YouTube para entender hasta qué punto eso acabaría con lo que es esencial en todos ellos.

El control de los contenidos por parte de estos intermediarios se hace hoy en día después de ser publicados. Quien los aloja responderá legalmente por ellos si no los retira con diligencia una vez tengan conocimiento de su existencia, por ejemplo, por ser reportados por usuarios o el propio titular del derecho.

Sin embargo, ese sistema hace que internet permita que millones de usuarios se conviertan en emisores de sus propios contenidos a través de distintas plataformas, lo que no es del agrado, entre otros, de las empresas titulares de los derechos de propiedad intelectual, que prefieren un medio unidireccional como la televisión, en el que hay muchos espectadores y muy pocos emisores a los que poder pasarles la factura mensual por el uso de su repertorio.

Es precisamente ese camino el que emprende el artículo 13 de la Directiva de Copyright, cuando convierte a los intermediarios alojadores de contenidos en proveedores de contenidos y, por tanto, en responsables y emisores de cada uno de ellos. Teniendo en cuenta ese cambio de naturaleza, y por la cuenta que les trae, los servicios que tengan contenidos aportados por sus usuarios tendrán que filtrarlos y supervisarlos porque a todos los efectos será como si los hubieran seleccionado y subido ellos mismos.

Pese a que los grandes propietarios de servicios de alojamiento como YouTube se presenten ahora como defensores de la libertad de expresión con su oposición al artículo 13, el miedo que suscita esa norma surge precisamente de que todos sabemos que su actuación como empresa a la hora de decidir qué contenidos entran se regirá por la pura y simple lógica mercantil y contable, borrando o rechazando la publicación de todo lo que no le merezca el riesgo económico que supone cualquier procedimiento judicial. Contenidos que usen fragmentos de obras intelectuales pero que son completamente lícitos por ser paródicos, educativos, críticos o simplemente inocuos, quedarían fuera precisamente porque a empresas como Google tampoco les importa tu libertad de expresión, sino sus cuentas anuales, y si tienen que decidir entre tus derechos o librarse de un riesgo legal por pequeño que sea, todos sabemos lo que será elegido.

Pese al inesperado varapalo recibido hace unos días en el Consejo Europeo por el voto en contra de 11 países al texto propuesto por su presidencia temporal, las expectativas de que la situación dé un giro de 180 grados no son muy realistas, fundamentalmente porque no existe una movilización social que haga un contrapeso significativo a la presión ejercida por la industria de los contenidos. El ambiente que se respira es el de la tranquilidad de los que ni se plantean la posibilidad de perder unos derechos que están seguros de que siempre estuvieron ahí y que fueron regalados generosamente. Es decir, el ambiente calmado, despreocupado y escéptico ante cualquier señal de alarma que precede a todo recorte de libertades.

Via: Cxt

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El vídeo que Endesa no quiere que veas… es su propia campaña de publicidad

No pienses en un elefante”. Con esta frase el lingüista George Lakoff nos derrota siempre: por mucho que nos intentemos deshacer de él, el elefante está ahí, con sus orejas gigantes y su trompa. Lakoff, que ha estudiado las estrategias de comunicación del Partido Republicano de Estados Unidos (cuyo símbolo es, claro, un elefante), sostiene que en cuanto se menciona un marco mental es muy difícil desactivarlo.

Algo parecido debieron de entender los responsables de Endesa cuando retiraron su campaña de publicidad #AhoraYaLoSabes apenas unos días después de haberla lanzado. En ella justificaban que quemar carbón no es tan malo porque hay otras cosas peores. Pero el marco ya estaba activado: si no sabías que Endesa contamina, ¡ahora ya lo sabes! Excusatio non petita, accusatio manifesta. Como tuiteó el entonces director de planificación de la agencia de publicidad Sra. Rushmore:

adrian mediavilla@adrimedia

¿A quién se le ha ocurrido la última campaña de Endesa? Consigue poner en su contra a todo el que no sepa lo contaminante que es su negocio. https://ahorayalosabes.com/centrales-termicas-de-carbon/?utm_source=elmundo 

La campaña fue vista y no vista. Endesa borró el vídeo de YouTube, eliminó la página web, e incluso Agencia 71, la responsable de la campaña, borró los tweets en los que alardeaban de ella. Pero por desgracia para la eléctrica, Greenpeace recuperó el spot y lo volvió a poner online. Así de desatinado lo ha debido de considerar la ONG, archienemiga de Endesa, para reactivarlo y lanzárselo a modo de contracampaña.
Aquí lo podéis ver:

https://storage.googleapis.com/video-gp/ya-lo-sabes.mp4

Via: Homovelamine

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El papel de las agencias en la revolución e-commerce

Conclusiones del debate entre Agencias Interactivas, celebrado en Madrid el pasado mes de noviembre, en el que se analiza el entorno del comercio online.

e-commerce

El ecosistema de las páginas web ha cambiado mucho en los últimos años. Hemos pasado de visitar webs a conectarnos a servicios desde aplicaciones y plataformas que, a diario, congregan miles y miles de usuarios. Esta evolución ha derivado, inevitablemente, en una mutación de sus modelos.

Para analizar este y otros temas relacionados con el e-commerce, diferentes agentes del sector se reunieron, el pasado mes de noviembre en el debate Agencias Interactivas organizado por Emilio Márquez y La Latina Valley.

El encuentro ha contado con el patrocinio de SiteGround y Axicom y con la participación de 67 Pulsaciones, 121PR, Atrevia, Binfluencer, Bellum Media, Edelman, eMarketingMotion, Fanquimia, Kanvas Media, Kreab Worlwide, La Latina Valley, La Torre Wallace, Mediacom, Media Diamon y Tradedoubler.

De la cita se desprenden las siguientes conclusiones:

Los perfiles en las agencias

No existe una diferenciación clara entre agencias digitales actualmente. Todas tocan todos los palos (social media, marketing, publicidad,, etc.) y ninguna termina de especializarse en nada. Al final, el único elemento diferencial de cara a los clientes es el precio: se decantan por la que ofrece el servicio que busca al precio más económico.

Los clientes buscan que hayas tenido clientes en el mismo sector y quieren conocer a los especialistas que van a gestionar el proyecto, en las grandes cuentas además te obligan a que sean empleados.

La especialización sí se está viendo en un sector concreto: influencers. Cada vez es mayor el número de agencias que nacen en torno al mundo de los influencers y de agencias integrales que incluyen este sector en su oferta actual.

Las agencias deben concentrarse en aquello que hacen realmente bien. Es la mejor manera de conseguir negocio en la actualidad.

No obstante, es importante tener una amplia red de contactos para ofrecer a nuestros clientes soluciones en caso de que requieran servicios adicionales. Una agencia puede requerir el servicio de otra experta en una materia para un cliente que lo necesite dentro de una propuesta global.

A la hora de competir con otras agencias para un mismo cliente, es necesario que cada agencia cree valor real a sus propuestas. No se tiene que inventar la rueda, solo ofrecer lo que el cliente necesita y ofrecer soluciones sinceras tipo “tengo estas empresas colaboradoras” que pueden ayudar en el proceso.

Se tiende a abarcar todo, pero ni es el camino ni es lo positivo para los clientes. Los clientes suelen querer el todo en uno, pero las agencias son conscientes de que es algo complicado. Las agencias deben saber educar a los clientes para que asuman que el “todo en uno” no es viable a medio-largo plazo.

Se debe evitar que las agencias se vean como competencias (en la medida de lo posible), sino más como entidades abiertas a colaboraciones. Forjar redes de confianza, encarar situaciones como si fuéramos proveedores, puede favorecer a la creación de un ecosistema válido para el desarrollo del sector.

Una mala práctica que se realiza es ofrecer servicios gratis para fidelizar a los clientes (por ejemplo, en una campaña general, ofrecer gratis social media). Se cree que es la única forma de agarrar al cliente, pero es un error por dos razones: devalúa nuestro producto y devalúa el social media en general.

Es cierto que el cliente decide y tiene la última palabra, pero la falta de consenso entre agencias termina perjudicando en global al sector. Al final del día, el valor del precio (la más barata) decanta más la decisión que el potencial de la agencia.

Cuándo la agencia debe decir que “no”

Cuando el número de agencias convocadas para la propuesta es excesivo. El cliente debe filtrar previamente antes de convocar a las agencias. Debe estudiar a los aliados con los que quiere trabajar según encajen en la marca.

Si la agencia no tiene un buen briefing o las ideas claras con lo que va a presentar, debe ser consecuente y descartar su participación.

Cuando se envía un briefing que no es concreto, se comete un error que termina por desencantar al cliente. Los clientes cada vez están más versados en temas de comunicación, marketing y publicidad. No se pueden enviar mensajes erróneos a los clientes con propuestas imprecisas.

El nivel de velocidad de la petición del cliente también debe llevar a sospechar: cuando el cliente quiere solucionar un problema en un par de meses, la agencia debe plantearse si realmente puede llegar a hacer ese trabajo. Si no se ven posibilidades, es recomendable no aceptar ese cliente (por mucho que duela).

Los servicios más demandados por los clientes
Conocimiento del usuario: a las agencias se les pide que conozcan a los usuarios de las marcas, con integración absoluta dentro de la empresa. A veces se usan los datos para estudiar a los clientes por mera inercia; la marca apuesta por data porque sí, pero no asume cómo debe usarla para sacarle partido.

Los clientes están demandando especialización. Los clientes quieren conocer en profundidad cómo va a trabajar la agencia con su producto, y para ello es necesario un conocimiento milimetrado tanto del mismo de las estrategias.

El modelo de influencers está entre los más demandados en la actualidad. Se está comenzando a madurar en este sector. Ya no es tan de andar por casa: medición, seguimiento de las campañas, análisis de datos, etc. Ya se están creando listas negras de influencers a partir del reporting de las acciones. Hay marcas que extraen los datos de las campañas directamente para evitar fraude.

Influencers en el sector gaming: ha cambiado mucho, ahora se mide todo. La conversión muta de fijo a variable según acciones, seguimiento absoluto de las campañas, análisis de las métricas para definir continuidad, etc.

Las agencias ya no apuestan solo por los macroinfluencers; analizan los microinfluencers que mayor rentabilidad pueden dar.

La compra de medios: es necesario ofrecer información precisa a los clientes para analizar cómo van las ventas. Hay que pensar en modelos de venta a nivel global, no de forma específica.
Los contenidos están ganando mucha importancia entre las marcas: el branded content es una de las tendencias claves en la actualidad.

Instagram como soporte social: una de las tendencias del momento

En comercio electrónico, Google Adwords ha dejado de ser la opción indispensable en favor de los marketplaces, entre los cuales Amazon destaca como lider indiscutible. Se perfila de hecho una nueva situación de dependencia en la que las ventas online dependen casi exclusivamente de este marketplace de forma similar a lo que ocurria hace unos años con los anuncios en el buscador de Google. Para evitarlo, es necesario un análisis exhaustivo de otros marketplaces que diversifiquen el origen de las ventas y eviten esta situación.

El “Registro en Caliente” (Hot Lead) se perfila como otra tendencia al alza, pero es muy costoso respecto al registro tradicional. Se necesita disponer de una infraestructura de call center capaz de responder al cliente en el mismo momento en que deja su teléfono solicitando contactar.

Employer branding: una manera de diferenciarse como marca al alza

La programática es una de las tendencias en las agencias, pero es costoso tanto en infraestructura como en desarrollo. La visión que se le debe dar al cliente es completa y potenciar la transparencia absoluta. Es muy útil para el control de audiencias. Muchos clientes solicitan programática sin saber el coste que puede implicar para las campañas. No se puede hacer programática de bajo coste. Además, a veces se pide programática por mera moda o inercia, sin explicar por qué se quiere, cuáles son los objetivos y qué se buscar conseguir.

Los clientes demandan herramientas de planificación de medios para poder medir resultados directamente: medios, influencers, canales, etc.

Deberes y obligaciones de los clientes

El cliente debe tener claro lo que pide: confianza con la agencia, estudio de mercado (sobre todo en marketplace), al pedir fuentes de tráfico, es importante pedir primero que se orden los activos de la empresa, transparencia en todo el proceso entre agencia y cliente, conexión y sincronización entre equipos, etc.

También se debe potenciar el compromiso entre ambas partes, delimitar objetivos (KPIs) y hacer seguimiento para generar confianza.

Los clientes no tienden a ser justos porque no conocen/admiten aspectos como la cantidad de horas necesarias (y su coste) para llegar a objetivos.

Existen clientes tóxicos que van a las opciones más baratas y no miden las necesidades realistas de sus proyectos. Buscan indicadores cuantitativos más que cualitativos, y no terminan de entender que los segundos son más rentables a medio-largo plazo que los segundos, y repercuten en los primeros.

El concepto de transparencia debe ser bilateral: tanto por parte de la agencia como por parte del cliente. Existe desconfianza de los clientes por los soportes, especialmente por soportes de carácter social. Hay serias dudas sobre la rentabilidad de Facebook y las mediciones al estudiar la conversión real conseguida, especialmente en territorio de ecommerce.

Los clientes deben comenzar a entender que las visitas (los leads) también son positivos para las marcas. Buscan siempre convertir, generar ventas, consumar la transacción con el usuario, y se olvida el valor de los leads.

Para crear un consenso entre clientes y agencias, es necesario que se establezcan medidas de medición apropiadas integrando las campañas en un CRM para establecer un análisis claro, sincero y directo de los resultados.

A pesar del crecimiento en las mediciones y en las técnicas para valorar el resultado de nuestras acciones, siguen existiendo elementos intangibles que no se pueden medir de manera directa (acciones PR, por ejemplo). A los clientes les cuesta entender estos aspectos intangibles que siguen existiendo. Es especialmente notorio cuando a comunicación se la vincula directamente con marketing.

Situación actual de las agencias

Se busca la especialización tanto de temática como de canales y técnicas.

Se sigue trabajando para educar a los clientes a la hora de establecer objetivos.

No es lo mismo realizar una labor de agencia que de consultoría. La segunda suele asociarse a aspectos más técnicos que la primera.

El nombre de “agencias” refleja volumen y “al peso”. Quizás debería ser necesario dar una vuelta de tuerca al nombre para transmitir otro mensaje a los clientes y educarlos en otras necesidades propias.

Las agencias deben estar en reinvención constante para poder ser competitivas tanto entre sí como en relación a las tendencias del mercado.

Se ha vivido una expansión extrema de perfiles profesionales muy jóvenes que han sentado cátedra en marketing digital. A veces de manera acertada, en otras ocasiones en forma de gurús con demasiadas ínfulas.

Via: Marketing Directo

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La revolución de lo cutre: las webs más feas de España mueven un negocio de 137 M

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En los negocios digitales hay varias normas de oro que nadie puede saltarse. Y una de ellas es de las primeras que hay que cumplir: la web de tu negocio debe ser elegante, sencilla, fácil de usar y bien diseñada. Parece lógico, ¿verdad? Pues lo cierto es que algunas no solo pasan olímpicamente de esa norma, sino que, en ocasiones, incluso ‘juegan’ a exhibir una estética muy deficiente.

Los motivos pueden ser varios: quieres dar la apariencia de negocio modesto (cuando en realidad perteneces a un conglomerado de empresas a nivel mundial), el diseño de hace 10 años te funcionó estupendamente (y no quieres cambiarlo ni aunque te apunten con una pistola), etc. Sin embargo, muchas de ellas tienen un punto en común: cuando entras en su web, te preguntas quién ha podido diseñar aquello, pero cuando miras sus cuentas descubres que, tras ese horror visual, hay un negocio de varias decenas de millones de euros. Estas son algunas de esas webs.

Compramostucoche: 74 M de euros

Seguro que conoces Compramostucoche por sus anuncios de TV: un croma puesto de cualquier manera, un concesionario de fondo y una o dos personas, que no tienen mucha pinta de ser actores precisamente, diciéndote que compran tu coche de manera machacona y con un estilo publicitario sacado de hace varias décadas.

Si pensabas que sus ‘spots’ televisivos eran insuperables, espérate a ver su web: un diseño muy precario (por decirlo de manera elegante), una descripción de texto excesivamente larga (que obliga a hacer ‘scroll’) y, en definitiva, una página web que no parece muy adaptada al año 2018.

Pero la sorpresa llega cuando te pones a mirar qué hay detrás de todo este tinglado: la empresa que gestiona Compramostucoche, Vamancia SL, en realidad pertenece a Auto1 Group GMBH, un poderosísimo grupo empresarial alemán que tiene empresas en varios países.

Y no parece que en Compramostucoche pasen hambre, precisamente: según las cuentas presentadas ante el Registro Mercantil, la empresa facturó 75,5 millones de euros en 2017, la mayoría de los cuales, por cierto, son beneficios.

Las cifras de Compramostucoche.es

Facturación (2017) Beneficios (2015) Activo (2015)
75,5 millones 71,9 millones -4.436€

Milanuncios: 11,6 M de euros

Uno de los clásicos de internet en España y una de las historias emprendedoras más interesantes de nuestro país: la de Ricardo García, un empresario que en 2005 montó una web de anuncios que en sus mejores momento apenas contó con ocho empleados.

La imagen de Milanuncios siempre fue medianamente precaria, o al menos eso parecía: un diseño muy sencillo, sin apenas actualizarse con el paso de los años y con una estética en absoluto adaptada a los nuevos tiempos. Sin embargo, la web de este emprendedor español conseguía arrasar y llevarse por delante a su mayor competidor, Segundamano.

Milanuncios, siempre a la vanguardia del diseño web.
Milanuncios, siempre a la vanguardia del diseño web.

Al final, la estética no le impidió a Milanuncios convertirse en un auténtico éxito: en 2014, García vendió su web al grupo internacional Schibsted por 50 millones de euros, que se convirtieron en otros 50 millones si le sumamos las acciones que recibió a cambio.

El éxito también se ha trasladado a las cuentas empresariales: Milanuncios facturó en 2017 nada menos que 11,6 millones de euros. Todo un éxito para una pequeñísima empresa que nació con apenas 3.000 euros.

Las cifras de Milanuncios

Facturación (2017) Beneficios (2016) Activo (2016)
11,6 millones 11,6 millones 10,3 millones

Aurgi: 56 M de euros

Otro de los casos de empresas a medio camino entre lo ‘offline’ y lo ‘online’ que han copado gran parte de su éxito gracias a su publicidad en TV y a una estética… digamos… llamativa.

Y tenemos que reconocer que, en este caso, su publicidad nos tiene cautivados: porque si en 2013 a Aurgi no le tembló el pulso para que la cantante Rebeca les hiciese una canción, en 2015 decidieron subir aún más la apuesta sumando a Mario Vaquerizo a tremendo combo.

En cuanto a la web, no hay más que verla: en Aurgi.com puedes comprar cualquier cosa de manera ‘online’… si eres capaz de superar el más que posible ataque epiléptico que te provoque el diseño de todo su ‘site’.

Es difícil saber qué parte de la facturación de Aurgi corresponde a su negocio físico y cuál al ‘online’, pero en cualquier caso las cifras son demoledoras: la compañía facturó 56,4 millones de euros en 2016 y obtuvo un beneficio de 2,3 millones. Aquí, y ahora, Aurgi está de moda.

Las cifras de Aurgi

Facturación (2016) Beneficios (2016) Activo (2016)
54,6 millones 2,3 millones 30,5 millones

Forocoches: 931.810 euros

A ver cómo decimos esto de manera elegante. Bueno, no hace falta decirlo de manera elegante: Forocoches es seguramente el mayor vertedero que ha dado el internet español en mucho tiempo. Puedes encontrar cosas más o menos interesantes, pero la mayoría de sus contenidos son ofensivos, incitadores de odio e incluso ilegales.

Forocoches no ha cambiado su diseño desde los años del Antiguo Testamento, y el motivo siempre ha sido bastante reconocido por su ‘webmaster’: en una web tan delicada como un foro, un simple cambio de diseño puede descolocar a sus usuarios y acabar con el chiringuito. En cualquier caso, eso no le impidió facturar 931.810 euros en 2016, el último año en que la empresa ha presentado sus cuentas ante el Registro Mercantil. La lógica hace pensar que esas cifras, a día de hoy, habrán aumentado de manera muy visible.

Las cuentas de Forocoches

Facturación (2016) Beneficios (2016) Activo (2016)
931.810€ 534.716€ 2,7 millones

Yobingo: ¿?

En España tenemos un problema con las webs de juego ‘online’. No solo porque su modelo de negocio sea cada vez más cuestionado (sobre todo en el caso de las apuestas ‘online’), sino también porque rara es la web de este tipo que, aunque sea española, no haya optado por instalar su sede fiscal en Gibraltar o en algún país con unas condiciones tributarias mucho más ventajosas.

Hay algunas excepciones, entre las cuales se encuentra Yobingo. Con su web nos pasa algo similar a la de Aurgi: serás capaz de hacer bastantes cosas ahí dentro siempre y cuando no seas susceptible de colapso al presenciar semejante galería visual llena de colores, ‘banners’ llamativos y ‘gifs’ animados que te preguntan por qué no te has gastado ya tu sueldo en cualquiera de los juegos que te ofrece. Y bien, ¿cuánto dinero gana Yobingo? Es imposible de saber: la empresa que gestiona esta web, Bingosoft SA, fue fundada en 2011 pero no hay constancia de que haya presentado sus cuentas al Registro Mercantil. Tras ella se encuentra el grupo empresarial británico QSB Gaming Limited.

¡Juega ahora! ¡Juega! ¡Que juegues, maldita sea!

“El ‘no diseño’ es intencionado”

Pero no pequemos de inocentes: ¿qué hay detrás de esta estética? ¿Realmente nadie en estas empresas se ha dado cuenta de que sus webs son más propias de hace 30 años que de pleno 2018? ¿Es una cuestión de imagen? ¿Se trata de algo buscado?

El especialista en diseño digital y experiencia de usuario Juan Leal nos despeja algunas dudas: “No siguen las tendencias más actuales, de eso no cabe duda, pero tengo la sensación de que la gente está dispuesta a ‘perdonar’ ciertos fallos. Este tipo de interfaces las considero ‘herramientas’, ya que cumplen de manera bastante decente con la función para la que han sido diseñadas: comprar un coche de segunda mano, encontrar tu casa de alquiler o las entradas para un concierto al precio más bajo posible. Creo que no todos los negocios podrían encajar bajo este paraguas de ‘diseño espartano”.

Y es que, “a nivel psicológico, esa percepción que muchas de ellas transmiten de cutres y poco preocupadas con el diseño consigue atraer a más usuarios, a aquellos que se consideran con poca experiencia digital, porque da igual dónde toques, no va a pasar nada, te lo puedes ‘cargar’ sin problemas“. Además, “es cierto que su apariencia puede transmitir que lo que hay dentro es barato. Pero no creo que exista detrás un único motivo, es la suma de pequeños detalles”.

En el caso de Milanuncios, por ejemplo, “desde que fue adquirido por Schibsted ha ido realizando pequeños ajustes, pero muy sutiles, la filosofía de un diseño visual espartano y básico se mantiene. Creo que no están dispuestos a arriesgar la cantidad de tráfico que tienen por tener un diseño impecable”.

El experto, en definitiva, lo tiene más claro: “Muchas de estas webs, efectivamente, buscan ese ‘no diseño’. Es algo intencionado“, asegura.

La cosa está clara. Un buen diseño siempre es deseable para cualquier empresa que tenga en internet gran parte de su negocio, pero hay algo mucho más importante: el dinero que entra cada mes en la cuenta del banco. Y si para conseguir que haya dinero hay que renunciar al diseño o incluso provocar que sea estrambótico… pues bienvenido sea.

Via: El Confidencial

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El antes y después tras la llegada de Amazon, Netflix y las tecnológicas: cómo los upfronts reflejan el cambio radical del mercado televisivo

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Todo está cambiando en la industria del entretenimiento, que cada vez la vemos más fusionada con la tecnológica y la digital desde el usuario hasta las esferas de negocio. El pasado 13 de junio supuso un antes y un después para el mercado cuando se aprobó la fusión (adquisición) titánica de AT&T y Time Warner resultando en una mega corporación que, en un Estados Unidos donde se ha eliminado la neutralidad en la red, es dueña a la vez de productoras (Warner), distribuidoras (CNN, HBO) y proveedores de cable e internet (AT&T, Direct Tv).

El cambio es y seguirá siendo brutal, y resulta casi inabarcable analizar todos los aspectos de la industria que se ven tocados y afectados, empezando por nosotros los espectadores-consumidores. Pero hay una parcela concreta, una que casi suena arcaica pero que ha tenido su habitual protagonismo anual recientemente, que nos sirve como representación de cómo todos estos cambios se refleja en el mercado televisivo: los upfronts.

Bye, Bye, Publi

En este evento que ocurre cada mayo en Estados Unidos, las cadenas y distribuidoras anuncian su alineación de programas para la temporada siguiente, presentando títulos nuevos, producciones que vuelven y la programación semanal con la que arrancarán el otoño. ABC, CBS, NBC, FOX y CW, las cinco grandes cadenas en abierto del país, cuyo modelo se ha sustentado tradicionalmente con la publicidad, son las grandes protagonistas del evento.

Resumiendo mucho, el objetivo principal es la venta anticipada (de ahí lo de upfront) de esos huecos publicitarios a los anunciantes. No sorprenderá a nadie saber que el factor esencial en esa acción de compra-venta siempre han sido los datos de audiencia. Las cadenas monetizan el número de “ojos” que tienen sus programas en las diferentes franjas horarias, teniendo en cuenta también los perfiles demográficos (siendo el más importante el que va de los 18 a los 49 años).

¿Qué ha pasado en estos últimos años con la llegada de los servicios de streaming, la televisión a la carta, Youtube, las redes sociales y los dispositivos móviles? Que “los ojos” se han ido.

programas mas vistos usa FUENTE: TVBYTHENUMBERS. Ranking de audiencia con la media obtenida de la emisión de Sept. 25, 2017 a May 23, 2018.

En la temporada pasada (2016/2017), de los diez programas más vistos (por millones de espectadores), la mitad son deporte y actualidad, y la media de espectadores en las franjas de máxima audiencia apenas llega a los 5 millones de espectadores. La situación se presenta más dramática si nos fijamos en la franja que más importa. El deporte gana aquí un puesto más del top 10, y la media del prime time se queda en los 1.08 puntos, lo que significa que sólo el 1,08% de la población total medible (304 millones aproximadamente según los datos que maneja Nielsen) de 18 a 49 años ve la televisión en directo en las horas de máxima audiencia.

Si la audiencia en directo ya no es una apuesta segura y los perfiles que buscan las marcas ya no están en televisión, ¿cómo mantener un modelo de negocio basado en la publicidad? Pues malamente.

En las últimas temporadas habían tomado mucha relevancia los datos del visionado en diferido, es decir, los espectadores que tiran de dispositivos de grabación (DVR) o streamings de las cadenas para ponerse al día. Es importante no tanto de cara a los anunciantes (la publicidad se puede saltar fácilmente) sino para entender mejor qué programas interesan y se pueden explotar por otros medios. Pero incluso teniendo en cuenta los datos del diferido de los siguientes 7 días a la emisión en directo, los números sólo suman entre 1,1% y 1,6% de media. Según un estudio de Hearts & Science, casi la mitad de los adultos de 22 a 45 no vio nada en televisión (ni abierto ni cable) en 2017. Y atención a la siguiente gráfica.

edad espectadores
Edad media (¡media!) de los espectadores en televisión de las series más vistas de la temporada pasada.
Por cierto, la serie de cadena en abierto con la media más baja es ‘Riverdale’ (CW) con 37,2 años. FUENTE: THE NEW YORK TIMES

Recapitulemos. Si la audiencia en directo ya no es una apuesta segura y los perfiles que buscan las marcas ya no están en televisión, ¿cómo mantener un modelo de negocio basado en la publicidad? Pues malamente.

Algunos anunciantes (como las farmacéuticas o los productos de cuidado personal) valoran estos perfiles. Además, las cadenas últimamente están vendiendo la posibilidad de la llamada “publicidad programática”, que tira de algoritmos (y de todos los datos que nos espían) para una personalización y localización extremas de tal forma que dos vecinos puerta con puerta podrían ver una publicidad totalmente diferente aun viendo el mismo programa. Esto optimiza el CPT y el ROI [1]. Otra estrategia de las cadenas en estos upfront ha sido presentar una parrilla de otoño sólida formada principalmente por títulos asentados, dejando la mayoría de novedades para midseason (es decir, 2019).

[1] CPT (cost per thousand) es una de las medidas que se utilizan para establecer los precios de los anuncios, en este caso sería el coste por cada millón de espectadores potenciales. El ROI (return of investment) es un cálculo que habla de cómo se optimiza la inversión. A más ROI, más efectivo es cada dolar invertido. Simplificando mucho.

inversión publicitaria
INGRESOS PUBLI

A todo esto habría que añadir los cambios de los hábitos del consumo. El espectador quiere elegir cómo y cuándo, el visionado en maratón está cada vez más extendido y los cortes publicitarios (que en EEUU son absolutamente demenciales) se toleran cada vez menos. Las cadenas han reaccionado anunciando una intención de reducir el tiempo publicitario, prometiendo a las marcas que repercutirá en más notoriedad para ellas; pero claro, también subirán los precios (algunos anunciantes hablan de que NBC, por ejemplo, ha aumentado sus tablas en un 50%).

El primetime sigue teniendo mucho atractivo para los anunciantes pero los intereses y necesidades de la publicidad chocan de lleno con la realidad de la cultura del entretenimiento y de las preferencias de los espectadores. La conclusión a todo el asunto publicitario es que el modelo tradicional ya no funciona, y no porque la gente consuma menos vídeo. Todo lo contrario. Se consume mucho más, en los móviles, los portátiles, las tablets, las Smart TVs o cualquier dispositivo conectado, y la inversión publicitaria se está yendo allá donde están los “ojos”. [2].

[2] Dejo un apunte offtopic para reflexionar. Me pregunto cuánto tardarán los anuncios en dar importancia al audio y tratar de llamar la atención (de forma creativa, no subiendo el volumen) en ese aspecto. Como diría Michael Scott, no hay una página de Wikipedia que hable de estadísticas de porcentaje de espectadores que miran el móvil durante los anuncios, pero apostaría a que el dato es notable. Tanto que, leyendo lo que se paga con los anuncios, una no puede evitar pensar en lo que les cuesta que “oigamos” sus anuncios.

Integración verticalérrima

Tradicionalmente, las cadenas (distribuidoras en televisión) adquirían los derechos de emisión del contenido de las productoras para su explotación en parrilla, incluyendo repeticiones y avances como las plataformas online de “puesta al día” en los siguientes 7 días (catch-up). A su vez, vendían los huecos de publicidad de la emisión de ese contenido. Las productoras por su parte financiaban y sacaban beneficio no sólo de negociar con cadenas sino también por otros medios como la sindicación (reposiciones en canales locales), la venta internacional o, más recientemente, la venta de licencia a servicios de catálogo por streaming.

Sin embargo, con el panorama de audiencia-publicidad actual, el modelo se está renovando cada vez más drásticamente y una de las respuestas ha sido potenciar la integración vertical. Resumiendo y simplificando, la idea es que todo quede en casa y la compañía tenga la capacidad de explotar sus producciones en los diferentes estadios del negocio.

Yo creo una serie, la emito en una de las cadenas de mi corporación, la vendo en mis franquicias internacionales y la exploto en mi servicio de streaming. Con el espectador tan disperso y la economía tan globalizada y fragmentada, la tendencia lógica es a proteger la propiedad intelectual para poder explotarla según oportunidad y/o necesidad.

propiedad Porcentaje de nuevas producciones que pertenecen a la compañía madre de cada cadena. FUENTE: THE WALL STREET JOURNAL.

La tendencia ya se apreciaba claramente en los upfront del año pasado y se ha potenciado aún más en este. Prácticamente todas las series nuevas para la próxima temporada están producidas (y si no están co-producidas) dentro de la casa de la network correspondiente. En NBC todas son de Universal salvo ‘Manifest’ (Warner), en CW todas son de alguna de sus dos dueñas (CBS y Warner), y en ABC y CBS tienen una combinación de mayoría propias y algunas ajenas o co-producidas.

“Cada año las cadenas quieren renegociar las licencias a la baja como condición para renovar una serie. Es una tendencia que ahora está más prevalente que nunca. No dudamos que las cadenas están en un momento difícil, pero los costes del estudio y los déficits de producción no dejan de aumentar, por lo que la carga de estas licencias reducidas acaba cayendo por completo en el estudio. Seguir reduciendo es más que frustrante, es doloroso e injusto”. Kurtzman.

Hubo un tiempo en el que los derechos de una serie subían automáticamente cada año. La longevidad y el éxito se premiaban con más ingresos. Pero como se aprecia en las declaraciones de Howard Kurtzman (20th Century Fox Televisión) sobre estas líneas, ahora es al contrario. “Las grandes networks están pidiendo tales concesiones en todas las áreas de distribución que prácticamente quieren las series gratis“, lamentaba otro jefazo de forma anónima.

Las negociaciones se están endureciendo con las producciones de fuera de la casa, y dar luz verde a una nueva producción ya no tiene como prioridad la creencia de que funcionará bien en parrilla. El propio CEO de CBS Leslie Mooves admitía que el back end es ahora mucho más importante que el front end. Es decir, que el gran peso está en los posibles ingresos de la explotación fuera de parrilla: servicios de streaming y otras plataformas digitales, ventas internacionales o explotación de la propiedad intelectual (esto es, reboots, spin offs, remakes, adaptaciones, etc.). Tiene sentido cuando pensamos en cuánto cuesta conseguir ahora un éxito en televisión en abierto; la integración vertical también significa que el fracaso te lo comes tú.

El pasado marzo salía un estudio de 7ParkData que aseguraba que el 80% de los visionados de Netflix en EEUU pertenecía a contenido licenciado y solo el 20% a producción propia. Aunque sea difícil confirmarlo sin datos oficiales de Netflix, está claro que los productores de contenido aún pueden explotar esto. Será interesante conocer el dato el año que viene cuando Netflix tenga muchos más originales y el resto de majors de entretenimiento estén preparando sus propios catálogos de streaming (HBO o CBS All Access son dos ejemplos ya existentes).

¿El contenido es el rey?

Roseanne Show Reboot Ap Jef 180322 Hpmain 12x5 992 ‘Roseanne’, uno de los exitazos más efímeros vistos en televisión.

Audiencias, explotación, licencias, venta… Todo frío dinero. ¿Qué pasa con el contenido? No hay muchos cambios en este área. El hollywood más generalista siempre han tendido a replicar los éxitos del pasado y este año no ha sido diferente en el área de las networks, aunque sí que lo han aplicado con cierto twist.

En lugar de hincharse a remakes y spin-offs (tenían bastantes entre las opciones pero solo un 21% de las finalmente aprobadas viene de propiedad intelectual existente), la respuesta al éxito de ‘Roseanne’ y ‘Will y Grace’ ha sido el alzamiento espectacular de las comedias multicámara [3]. También hay mucho drama sentimentaloide en la línea de la exitosa ‘This is us’ y la ración habitual de procedimentales profesionales (abogados, policías, médicos…).

[3] Las sitcom multicámara son las comedias tradicionales americanas. Esas con pocos personajes, pocos escenarios, público en directo y risas enlatadas.

El contenido sigue siendo muy importante, pero la forma en la que llega al espectador es cada vez más importante.

La verdadera batalla encarnizada actual la encontramos en la adquisición de talento. Muchos ejecutivos de cadenas y productoras hablan de cómo Netflix ha seguido cambiando dramáticamente el juego con esas cifras de siete ceros con las que compra el talento. Lo decía la nueva jefaza de contenido de Prime Video Jennifer Salke, “soy consciente de la batalla por el talento y creo que es algo real. Todo el mundo va a intentar tener la máxima propiedad posible y aquel que tenga más juguetes, gana“.

Al talento, talonarios

Berlanti Greg Berlanti, productor de ‘Arrow’, ‘The Flash’, ‘Supergirl’, ‘Blindspot’, ‘Riverdale’, ‘Black Lightning’, todas en activo, y con más proyectos en marcha

Netflix firmó un contrato de 300 millones de dólares por tres años con Ryan Murphy (American Crime Story: The people v. O.J. Simpson, American Horror Story, Feud) y de 100 millones estimados y por cuatro años para Shonda Rhimes (Anatomía de Grey, Scandal). Después llegaron las noticias de inversiones millonarias de Amazon (250 millones sólo por los derechos de ‘El señor de los Anillos’) y además tiene a Robert Kirkman (The Walking Dead), Amy Shermann-Palladino (Las Chicas Gilmore, The Marvelous Mrs. Maisel), Jill Soloway (Transparent) o Jordan Peele (Moonlight). Apple ha firmado con Oprah y dice que va a gastarse mil millones de dólares en 2018 en producción propia.

Greg Berlanti (que tiene media CW entre todas sus series de superhéroes) ha firmado con Warner, Amy Seimetz (The Girlfriend Experience, Atlanta) ha firmado con FX y se rumorea que Netlfix va detrás de creadores como Seth MacFarlane (Padre de Familia, The Orville) o Steve Levitan (Modern Family). El tema al parecer se ha ido de las manos, con algunos estudios ofreciendo cantidades de nueve cifras a gente que ni siquiera había creado algo exitoso.

Quien tenga más juguetes gana

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Con este percal supongo que se entiende mejor todos los intentos (y éxitos) de megafusión que estamos viendo estos días. AT&T se ha fusionado con Time Warner [4]. Comcast y Disney quieren FOX. Comcast también va detrás de Sky, por poner algunos ejemplos notorios. Cuando necesitas bolsillos muy profundos para competir con gigantes como Amazon, Apple o Netflix; cuando quieres muchas propiedades intelectuales para explotarlas en todas las diferentes ventanas, se comprende mejor la reacción de hacer un megazord. Las compras y fusiones han existido siempre pero el tamaño empieza a ser preocupante y el oligopolio cada vez más reducido, lo que dificulta y encarece las cosas al consumidor.

[4] Algo que no se pensaba que llegaría a buen puerto y que resulta especialmente problemático cuando pensamos que la neutralidad en la red ya no existe en EEUU y que ahora la misma mega corporación es dueña de la producción, la distribución y los proveedores de internet y satélite. Esto pretende hacer frente al modelo end-to-end (extremo a extremo) de servicios como Netflix, que va directamente al consumidor saltándose a los cines, las televisiones y los operadores de cable.

El contenido sigue siendo muy importante, pero la forma en la que llega al espectador es cada vez más relevante. Cada vez se demandan más opciones y más flexibilidad. Las fronteras que antes separaban el entretenimiento, los medios, la tecnología y la industria de la telecomunicación cada vez están más difusas. Las majors ya no sólo quieren la propiedad intelectual y el contenido, también quieren ser dueños del talento. No sé si será muy sano que el talento se considere una propiedad y bueno para el marketing, pero al menos reconforta verlo valorado.

Los modelos de negocio se están reinventando, los orígenes de los ingresos se diversifican y la escala está creciendo a unos niveles probablemente insostenibles. La industria del entretenimiento está mutando a pasos agigantados y quizá pueda parecer que esto nos pilla lejos, pero está todo tan globalizado que es algo que nos afecta directamente.

Logos Plataformas Streaming 1

Las paredes que protegían la distribución local del producto internacional fueron derruídas por la entrada de los servicios de streaming que llevan directamente el contenido al espectador. Aunque aún existe cine y series en el sistema de ventanas (pasando primero por el formato físico, por la televisión de pago después y llegando finalmente a las cadenas en abierto), esto va a ser cada vez menos frecuente cuando la venta de licencias se convierta en una excepción y las grandes compañías exploten el contenido en sus propios servicios de streaming.

Disney ya anunció que estaba preparando el suyo propio, y no será la única. El debate más encarnizado en la industria actualmente tiene que ver con los exhibidores, ya que el consumo digital convierte la simultaneidad de ventanas en una necesidad, sobre todo en cierto tipo de producciones (cine de autor, indie). Pero la tendencia general, al menos por parte del consumidor, va hacia ahí. Veremos si el mercado responde.

Como espectadores todo tiene sus ventajas e inconvenientes. Tendremos para elegir entre mucha oferta pero cada una con contenido exclusivo (seguramente emerjan ofertas de packs), y el hecho de que las grandes corporaciones funcionen totalmente en vertical es algo que puede perjudicar mucho al espectador, ya que se elimina cierto tipo de competencia. En fin, lo que está claro es que vivimos tiempos convulsos pero muy interesantes.

Via: Xataka

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